Comenzamos con la primera entrada del año en nuestro blog hablando de un problema muy presente en nuestra sociedad y con el que muchas personas de todas las edades están familiarizadas, las hernias discales. 

¿Qué es una hernia discal?  Se trata de un desplazamiento hacia fuera del material del disco vertebral, cuando este se ve comprimido. Este desplazamiento puede llevar a la compresión de la rama nerviosa, originando síntomas de tipo nervioso como la “ciática”, en el caso de las hernias lumbares, perdidas de fuerza o sensibilidad.

¿Cómo se produce? Los discos intervertebrales se encuentran entre las vertebras y tienen la función de trasmitir la fuerza de los movimientos y el peso corporal por la columna, cuando estos se degeneran por la edad o se ven sometidos a esfuerzos de torsión o compresión pueden resultar en la salida del núcleo del disco hacia fuera.

Tratamiento. El tratamiento fisioterápico de las hernias discales depende de si están operadas o no, las características de la hernia y su sintomatología, aunque podemos prevenir una mayor degeneración y reducir el dolor mediante el fortalecimiento de la musculatura abdominal y de la espalda. El fortalecimiento de estos músculos nos dará una mayor estabilidad en la columna y la hará más resistente ante movimientos que pudieran resultar lesivos para el disco intervertebral.

Debido a la prevalencia de este problema en la zona lumbar, os indicamos un par de ejercicios sencillos para dicha zona. Los ejercicios que os mostramos a continuación deben realizarse pasado el periodo doloroso como medida de seguridad, ya que una mala ejecución de los mismos podría agravar los síntomas. En caso de realizarse durante un periodo de dolor agudo siempre debe ser bajo la indicación y seguimiento de un fisioterapeuta u otros profesionales de la salud capacitados para ello.

Ejercicio 1. Báscula pélvica.

Inspiramos profundamente en la foto 1, a continuación espiramos mientras aplastamos la colchoneta con nuestra zona lumbar en la foto 2.

 

 

 

 

Ejercicio 2. Gato

1. Partimos de una posición de cuadrupedia con las palmas de nuestras manos alineadas con nuestros hombros y la espalda recta,mantenemos activo el     abdomen.

2. Inspiramos profundamente mientras arqueamos la espalda hacia el suelo y extendemos el cuello hasta que terminemos la inspiración. (Foto 1)

3. A continuación espiramos y arqueamos la espalda en dirección contraria hasta terminar de expulsar todo el aire. (Foto 2)

 

 

 

 

Ante cualquier duda no dudéis en contactar con vuestro fisioterapeuta de confianza.

¡Buena semana a todos!

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